domingo, 11 de marzo de 2012

Quinta entrada: Divagando un poco...

Hace algo más de un mes que no me ponía delante del teclado para actualizar el blog, lo cierto es que ganas me han dado y sobre todo después del inicio de la llamada “primavera valenciana”, pero no he tenido ánimo suficiente para hacerlo.

Para mí, que todos mis sueños radican bajo las luces de un Z, escuchar la enorme paliza que desde los medios de comunicación y gran parte de la sociedad, se ha dado al cuerpo, me ha resultado una auténtica vergüenza.

Ya me gustaría que en los informativos de las diferentes cadenas, hicieran un especial en el que sacaran un video en el que se vieran desde los primeros instantes de la manifestación hasta que se produce la carga policial. Seguramente la gente entendería mejor que no fue llegar, sacar las porras, y liarse a mamporros contra todo que respirase.
Y es que parece que se olvida muy fácil, que la libertad de uno acaba donde empieza la de los demás. Para llevar a cabo una manifestación es necesaria una autorización, tampoco creo que cueste tanto…

Hoy es 11-M, se conmemora la efeméride de los brutales atentados que conmovieron a nuestro país, hay que agradecer a los sindicatos (grandes trabajadores de nuestra nación), que hayan celebrado concentraciones a lo largo y ancho del país. A las víctimas que les parta un rayo, a los familiares que les den, ellos tienen que defender al “trabajador” sea el día que sea, en fin, a mi me hace mucha gracia como el señor de las barbas Cándido Méndez, líder sindical de UGT, lucha por los derechos laborales desde un pedazo de despacho con secretaria y todo… vamos como el pápa de Roma lucha por los fieles en los palacios del Vaticano…

Tampoco quiero seguir dando mi opinión sobre temas de actualidad, aunque es mi blog y podría hacerlo, mi blog, mis normas jeje.

Lo que quería decir en esta nueva entrada, es que llevo unas cinco semanas estudiando la oposición y aunque me fastidie decirlo, creo que aún puedo dar mucho más de mí, si es que quiero cumplir mi meta. Es muy complicado echar tantas horas y desconocer si servirán o  no servirán, porque si os soy sincero, eso de que estudiando obtengo cultura… no me acaba de consolar y más aún con la que esta cayendo en nuestro país.

Una de los cosas curiosas que tiene ser perro viejo en la oposición, es que te vuelves maniático, necesitas que todos tus bolígrafos se encuentren encima de la mesa, que además no te falte tu botellita de agua, ni tu zumo para el almuerzo. Tener tu sitio habitual en la biblioteca o como mucho alguno de tu gusto, que no haga ni mucho frío ni mucho calor, que logres empezar a la hora que tenías prevista, etc.  Y a veces, cuando estas cosas no suceden parece que no vas a lograr estudiar igual de bien, que si el boli azul no se te hubiera olvidado en casa todo iría a pedir de boca… jeje, me hace gracia hablar de esto, pero es que lo cierto es que hay días que me ha pasado. Al poco de darte cuenta de la falta del zumito y cuando el raciocinio vuelve a ti, te das cuenta que son tonterías y te dejas de mamarrachas poniéndote a estudiar, pero aún así, estas toda la mañana o toda la tarde, notando que te falta ese boli azul o el zumo de naranja jeje.

Lamento que esta entrada sea un tanto desordenada pero es que es domingo y empiezo a tener sueño...   J

jueves, 2 de febrero de 2012

Cuarta entrada: Desánimo, visitante temporero

Quién se ha puesto alguna vez a preparar una oposición y por desgracia ha tenido la mala suerte de suspenderla una y otra vez, sabrá que de vez en cuando en tu “animosa” rutina aparece un señor llamado Desánimo. El desánimo es para mí un “bonico del to”, un pedete de señor que lo único que pretende es turbar tu mente creando un estado de agobio, dudas, y cansancio. Lleva barba de cuatro meses, una pata de palo, un parche en el ojo, y gusta de alternar sombreros de tres picos, de ala ancha y de copa.  Ríe de manera nerviosa y su voz es tan chillona que dan ganas de meterlo en una bolsa grande de basura y depositarlo en el vertedero más cercano o tirarlo sin miramientos por algún profundo precipicio.

Pues hoy es uno de esos días en los que el querido caballerete ha decidido hacerme una molesta visita, y ahí está, encima de mi hombro con su perorata interminable.  Tonterías a parte, es imposible concebir una oposición sin días de poco o días de oscurantismo, supongo que es ley de opositor  y hay que aceptarlos con resignación y entender que como vienen se van, a veces duran un día, otras dos, y en ocasiones se extienden varios días. Yo suelo aconsejarme a mí mismo, que cuando estos días se vuelven algo habituales, lo mejor es parar una mañana, una tarde o una noche, o bien un día completo. Suele ser mano de santo y vuelves con fuerzas renovadas al estudio.

La visita de Desánimo se ha producido a raíz de mis malos resultados en los psicotécnicos porque todavía no he logrado sacar en ninguno de ellos una nota superior a tres, que paradójicamente esa calificación me valdría el apto en todas las oposiciones acaecidas hasta el la efeméride del 2011, en que elevaron la nota a la nada desdeñable cifra de 4.2 ¡Maldita crisis! ¡Malditos bancos! ¡Que se pudran los mercados de valores!
Eso es lo que dan ganas de gritar cuando sabes que hace no más de tres años las plazas coqueteaban con un 1 y tres 000, con un 5 y tres 000, e incluso con un 5, otro 5 y dos 00. En fin, que eran tiempos mejores para la los soldados (en esta palabra incluyo chicos y chicas) de los tercios de la oposición al CNP.  

Esta semana esta siendo algo más difícil para mí sacar un número aceptable de horas de estudio ya que el jueves pasado mi tobillo decidió hacerse un esguince de segundo grado y jorobarme un poquito, por lo que mis visitas vespertinas al fisioterapeuta (mi querido hermano gracias a ese señor del cielo) me ocupan casi toda la tarde entre que voy, me trata, y vengo.

Pues nada más por esta semana, para quien me lea que cunda el estudio y que no os visite el señor Desánimo J.

PD: Os dejo un video que me gusta mucho del CNP.


miércoles, 25 de enero de 2012

Tercera entrada: Vuelta tras las “vacaciones”.

Después de unas merecidísimas “vacaciones” en las que he pasado un maravilloso tiempo de estudio imbuyéndome en el apasionante mundo del Derecho Romano, y he salido loco con las mil y una historias que tienen los contratos y las obligaciones de Derecho Civil II, he regresado al mundo del opositor, me he puesto mi bonito uniforme de trabajo compuesto de: gafas para cuando se cansan mis ojos, casi diez bolígrafos (incluidos rotuladores, subrayadores, portaminas, etc), mi botellita de agua y la ilusión. Y este lunes inicie el largo camino que tendré que recorrer en mi quinta oposición.

La última vez que escribí en este blog mi ánimo andaba con Hades en el inframundo dándose una vueltecilla, pero gracias a mis dos aprobados en la carrera lo cierto es que me he animado bastante y he tomado los libros con una excelente filosofía que se resume en: paciencia, constancia y esfuerzo.  No es que este axioma sea un descubrimiento o no lo haya puesto en práctica antes, pero conforme estudias más y más es muy sencillo que en un abrir y cerrar de ojos esas tres palabras se te olviden, siendo sustituidas por otras del estilo: “¿Qué hago yo aquí estudiando sabiendo que voy a competir contra casi 38000 personas y que sólo han convocado el astronómico número de 153 plazas?  Vete al Tibet, al Himalaya, al Annapurna o al bar de la esquina a echarte unas cañas con tus amigos o tu novia y déjate de estudios”.  Obviamente las leyes no escritas del opositor te dicen que al menos en uno de cada dos días de oposición vas a tener ganas de hacer cosas similares a las que he puesto sobre todo cuando llega el buen tiempo y a tu ventana se asoma el sol, escuchas los pajaritos cantando, los niños correteando, etc, etc, etc… ¡Quién os diga lo contrario miente como un bellaco!

Superadas mis ganas de irme al Tibet para hacerme monje budista J, creo que salvo el martes por la mañana que fui a engrosar las listas del INEM (historia que merece la pena ser contada), mi ritmo “opositoril” esta bastante bien y es considerablemente superior al que he llevado en años anteriores. Me siento contento por ello la verdad, y después del insondable bache en el que me había metido tras mi contundente fracaso creo que es un gran y feliz avance.   

Tampoco me quiero enrollar mucho y lo último que voy añadir es que odio los psicotécnicos de los daditos, al hacerlos y suspenderlos con cara de pánfilo horroroso me maldigo porque mi capacidad espacial sea tan sumamente mala, pero en fin, el primer paso de un hombre es aceptar sus limitaciones y que estas no lo inhabiliten, supongo que no tendré más remedio que seguir dándole caña. Aún así, ¿Qué sentido tiene hacer psicotécnicos, acaso sino se hacer la figura “x” o el dado “u” voy a ser menos apto que quién sepa hacerlo? Yo creo que es una prueba bastante inútil y que su única intención es la de eliminar gente… pero… ¡!!odio los psicotécnicos!!!!!!!


Intentaré escribir al menos una vez por semana o como mucho cada dos. Un saludo. 
PD: Esa es la cara que me se queda al desesperarme con los psicotécnicos jeje. 

martes, 13 de diciembre de 2011

Segunda entrada: ¿A qué viene empezar a escribir un blog?

Seguramente cuanto tenga que decir os importe más bien poco y si a alguien le interesa me alegro y le doy las gracias, el motivo de iniciarme en el mundo de los blogs (ya tuve una experiencia bastante corta que no fue muy fructuosa), es que hoy 13 de diciembre de 2011 (uuuuuhh martes 13), me han dado la noticia de que por cuarta vez he suspendido la primera prueba para el acceso al CNP. Le he dedicado no menos de 7 meses a estudiarme cada uno de los 25 temas, sacrificando bastantes cosas y mi dejando a mi pobre pareja un poquito de lado (no demasiado), y como comprenderéis hoy no es un día demasiado grato, porque me siento como un desgraciado y como un desastre, así sin ambages.  En estos momentos, y por dicha o por desgracia yo ya sé bastante de esto, piensas que no vales para estudiar y que deberías irte a realizar cualquier otro trabajo véase: probador de camas, pintor de brocha gorda, catador de golosinas, probador de esquís,  o como soy una persona alta estaría bien ayudar a las abuelitas a bajar los gatos perdidos de los árboles o de los tejados.  También analizas si tu trabajo ha sido satisfactorio y si realmente le has dedicado las horas que deberías haberle dedicado, te maldices por las horas perdidas, te enfadas por aquellos escasos días en los que cambiabas el estudio por jugar al ordenador o irte al cine, en definitiva, piensas, piensas y piensas… Y las conclusiones de un día como hoy, nunca son nada halagüeñas, porque lo único que ves es un año entero por delante realizando la misma tediosa actividad sin que nadie te asegure que el año que viene por estas fechas el esfuerzo realizado habrá merecido la pena. Mucha gente cree que estudiar sirve para adquirir cultura, para mejorar tu capacidad de expresión y para darte un buen fondo de armario a la hora de conversar con alguien, pero es una labor dificultosa y muy poco gratificante, al menos para un opositor(salvo que apruebes), porque os puedo asegurar que es la profesión más segura y poco cambiante del mundo, los martes transcurren como los lunes, los martes se parecen sospechosamente a los miércoles, y a su vez, lo miércoles te suenan a lunes, etc. Las novedades más espectaculares suelen darse en el cambio de look del bibliotecario, o en que la biblioteca ha puesto una máquina nueva de café, o que te han tocado a tu lado unos quinceañeros cansinos y pesados, a los que solo deseas sacarle los ojos porque te han jorobado toda la jornada de estudio.  No os quiero engañar, tampoco quiero quejarme del todo porque eso sí, tengo comida caliente, un habitación en la que refugiarme, algo de dinero, amigos, pareja… pero cuando llevas metido en este fregado tanto tiempo, necesitas cambio, necesitas avanzar y sobre todo sentir, que no eres estúpido y que eres capaz de aprobar una oposición.
El ser veterano en algo suele permitirte ver los fracasos del oficio con cierta perspectiva, esto no ha evitado que durante gran parte de la mañana y de la tarde me haya sentido como si me hubiera dado una paliza un boxeador, pero si me permite sacar una pequeña sonrisa y creer que a la siguiente irá la querida vencida. Digamos que cuando eres algo ducho en el apasionante mundo del opositor el duelo por un suspenso es más corto pero mucho más doloroso. Yo describo un suspenso en una oposición con el siguiente símil: un suspenso es como si tu casa ardiera y todo cuanto tienes dentro se consumiera por el fuego, esta primera fase es horrible y coincide con el momento en el que te enteras de que has caído un año más. Atónito miras como tú querida casa arde entre llamas enormes, esta segunda fase coincide con los momentos posteriores a la noticia del suspenso en la que piensas por qué te ha pasado esto. La casa se ha quemado casi por completo por lo que toca limpiar y salvar lo que se pueda y derruir lo que no sirve para nada, esta tercera fase es la que sigue a los días posteriores e incluso a los meses de después, es una época de análisis y de cierta tristeza, e incluso echas de menos esa engorrosa rutina de ir todos los días a la biblioteca y sentarte en tu sitio de siempre.
La última fase consiste en la reconstrucción de la casa, y coincide obviamente, con el momento en el que te pones de nuevo a estudiar buscando la ilusión que se ha ido a por tabaco (y que parece que tarda demasiado en volver) e intentando ser el mejor planificador de horarios del mundo. 
No sé si veréis acertada la comparación pero a mí me parece que viene muy a cuento, pero acepto críticas.
Por tanto y ya para concluir, me he planteado contar con cierta asiduidad como es la vida de un opositor veterano en su quinta convocatoria, y confío en que la última. Aunque empezaré a estudiar a finales de enero, ya que ahora me toca desempeñar mi otra profesión la de eterno estudiante de Derecho. Espero que os resulte amena la lectura de mis cosicas. Un saludo





Primera entrada: Bienvenidos a mi blog.

Ante todo y dado mi estilo, lo primero es ser cordial y educado. Soy Dimentare, un opositor al Cuerpo Nacional de Policía y estudiante a la vez de la casi extinta carrera de Derecho. Tengo 25 años y llevo en este estupendo, maravilloso, monotemático, aburrido, estático, mundo de las oposiciones desde el 2007. En la carrera de leyes llevo el doble, este es mi octavo curso.
Como ven mi carta de presentación es bastante normalita tirando a mediocre, para nada estoy orgulloso de mi bagaje académico y créanme que supone una lacra para mí recordar todo cuanto he dejado de hacer en estos años. A veces, me levanto por las mañanas y cuando se me pasa al aletargamiento y el gran sueño, me doy cuenta de que sigo en casa de mis padres a mi edad (gran parte de mi generación y muchos españoles parece que me quieren imitar o eso dicen en las noticias), que no me llaman de ningún trabajo porque mi experiencia laboral se limita a haber sido árbitro en una competición local durante tres años, que mis amigos  comienzan a conseguir un trabajo estable, que mis días se limitan a estudiar y planear lo que voy a estudiar al día siguiente, que mis padres magníficos y bondadosos hasta el hastío no me recriminan apenas nada porque ven que intento esforzarme y no ser un ni-ni (según un estudio reciente ya se cifra a esta generación de no estudiantes y no trabajadores en casi 800.000 individuos), que la pena se instala en mi cabeza con una voracidad tan enorme que lo único que me apetece es volverme a la cama y vivir en sueños alejado de esta realidad un tanto infame.
Aunque eso sí, siempre podía estar peor y si no basta con buscar en google la situación de países como Haití, Albania o casi todos los del continente africano… aún así y lejos de parecer un insensible de mierda, tal vez estéis conmigo, en que vivimos tan herméticamente metidos en la cultura occidental que para nosotros que se nos rompa nuestro smarthphone o no poder comprarnos las “botas patingo”, “el coche pingo” o no ir a cenar y salir de fiesta todas las semanas supone un gran golpe moral, para todo hay excepciones es cierto, pero que levante la mano quién ve un anuncio de un negrito desnutrido y con cara de pena y llama corriendo a donar los 20 euros que se gasta el fin de semana en cubatas y en salir de fiesta. Para nada quiero criticar nuestro modo de vida (es más criticar es sencillo, cambiar es otro tema), ya que yo vivo igual que prácticamente todo occidente metido hasta las trancas en el fabuloso estado del bienestar, pero es un poco triste que nuestro elevado progreso nos haya hecho casi ciegos a la realidad mundial, en fin, ahí va una latosa reflexión que poco tenía que ver con el tema.    
Igual alguno de vosotros se ha sentido identificado con la descripción de uno de los días de poco (como los llamo yo) que he comentado líneas arriba, esos días son bastante fastidiosos porque te das cuenta de que te has quedado estancado, pero tengo que daros una buena noticia, no todos los días son días de poco, a veces los hay de mucho.