viernes, 24 de marzo de 2017

Entre pitos y flautas, casi dos lustros opositando. PARTE II.



-Durante mi camino opositoril hay días en los que he estudiado una auténtica barbaridad y aun así, una voz tremendamente irritante, me ha susurrado en mi cabecita: "no es suficiente, deberías estudiar más". Otros días, he llegado a estar tan hastiado que me ha costado casi un universo sacar una hora de estudio y esa misma voz me ha susurrado: "este no es el camino, así no vas aprobar". También han habido días en los que quizás no haya estudiado mucho pero si que he aprovechado al cien por cien el día, y esa misma vocecita me ha dicho: "no te conformes con tan poco, tienes que hacer más". Quiero decir con esto, que un opositor jamás va a estar contento con su rendimiento y tiene que ser así. La auto exigencia tiene que ser extrema, no digo que te des latigazos porque un día hayas estudiado poco, pero siempre tienes que ir a más, y si vas un poquito a menos, debes ser severo contigo mismo y obligarte a que no se vuelva a repetir.

-Aquellos maravillosos años. En este tiempo de preparación he pensado muchas veces que fui un inmaduro y un estúpido cuando no aproveche una macropromoción de 5.000 plazas (mi primera convocatoria) y una muy buena oposición de 1.949 (mi segunda convocatoria). Me he flagelado bastante con ese tema pero al final, he llegado a la conclusión de que entonces no estaba preparado para ser policía nacional. Aunque no es un plato de buen gusto, la oposición ha conseguido hacer que me conozca a la perfección y ha sacado lo mejor de mí tanto física como mentalmente, cierto que cada año ha sido complicado volver a levantarse pero a día de hoy, creo que soy más fuerte que nunca. Con esto quiero decir, que aprovechéis cada una de las veces que os presentéis como si fuera la última, sé que esto parece obvio pero a veces se olvida, y ves que una convocatoria se va, otra también y así sucesivamente.

-Muchas veces suspender no depende de vuestro esfuerzo y quizás esto os sorprenda. Conozco casos (yo me incluyo), en los que personas muy bien preparadas no han logrado el apto final. La suerte no se puede controlar, y lo único que os va aliviar si alguna vez os dais de bruces con el suspenso, es vuestro trabajo y el ser consciente de que lo has dado todo. Y cuando digo todo, digo todo. Hay que ser muy coherente con uno mismo, si podías haber estudiado más, no te quejes. Si podías haber preparado mejor las físicas, no te quejes. Si podías haber estudiado más ortografía, no te quejes. Y si te quejas, quéjate de tu esfuerzo. No quiero herir sensibilidades con lo que he dicho, porque yo he aprobado todas las pruebas de la oposición menos la entrevista y me he quejado como un loco de la DFP y sus maléficos planes (y visto el fiasco de la prueba de ortografía de este año, lo seguiré haciendo).

-Hablando de la División, no voy a defender el ritmo ragatanga de la División porque yo he vivido exámenes para 153 plazas que eran para morirse, corte en ortografía de siete, entrevista con una loca del coño, exámenes de ortografía para cortarse las venas y una lista de cosas que hacen que mi amor por nuestros examinadores sea pequeño. Aun así, y gracias a los sindicatos, el proceso es algo más legal ahora que hace unos años cuando se hacían los test a lápiz, los exámenes permanecían en la torre más alta de un castillo custodiados por veinte gigantes y un dragón (una vez hechos), no se sabía cuando empezaban las oposiciones, etc. Creo que a los opositores la DFP nos tiene que demostrar que es un órgano serio y coherente a la hora de plantear un proceso selectivo, porque desde que se publican los cuestionarios han hecho muchas estupideces, quizás por eso, porque hay más transparencia y se ha visto lo que hay detrás. Y fin de la cita :).

-Nervios, nerviosos. Mi estómago ha sufrido mucho los nervios previos al examen, pero sobre todo, en las pruebas físicas. Ni en el pasillo en el que esperas para hacer la entrevista he sufrido tanto. Sobre los nervios he de decir que son buenos, aunque en alguna ocasión he llegado a pensar que me iba a dar un síncope je, je.
Es taaaan íncomodo no poder probar bocado en el desayuno antes de irte a la Escuela de Policía para realizar las físicas, sabiendo que necesitas comer porque si no no vas a tener energía. Mola mucho no me digáis que no :). O si no, cuando tienes las pruebas por la tarde y un simple plato de pasta, apetitoso para mí que es de mis comidas preferidas, se hace una bola enorme en la boca y no puedes tragarlo esa también es buena. Y no sé si a vosotros os pasa, pero cuando he estado nervioso, mi cuerpo desarrollaba una amplificación de los sentidos espectacular y hasta la máquina de café de una cafetería me molestaba je, je.
Una técnica que he ido desarrollando, consiste en que minutos antes de cualquiera de las pruebas, cierras los ojos, te olvidas de la gente, respiras y expiras profundamente, y te dices a ti mismo: "YO PUEDO HACERLO. YO VOY A SER LA MEJOR VERSIÓN DE Mí MISMO. YO VOY A SER POLICÍA NACIONAL. YO SOY CAPAZ DE CONSEGUIRLO. YO VALGO. YO MEREZCO UNA PLAZA". Gracias a estas palabras (y sobre todo en las oposiciones a la XXXII) conseguí revertir esos nervios en una fuerza inmensa, aunque para eso todos los días practicaba, diciéndomelo a menudo, y lo cierto es que parece que se grabó en mi subconsciente para bien.

-Lo que fundamentalmente determina tu apto o no apto en las distintas pruebas de la oposición es sin lugar a duda, la ACTITUD. Si tienes actitud, tienes media oposición ganada. La actitud es el verdadero motor del opositor, cuando es proactiva y positiva te comes el mundo de la oposición sin lugar a dudas. Además la actitud es lo único que nadie te puede quitar, y que depende al 100% de ti. Como he dicho al principio de la entrada, la ilusión es preciosa porque tiñe muchas cosas relacionadas con la oposición de colores y sensaciones bonitas, pero la actitud es la armadura y la espada que vas a emplear para ir enfrentándote a todas y cada una de las tribulaciones que vas a ir encontrándote.

-Manías. No sé vosotros, pero yo he ido cogiendo manías de perro viejo. Por ejemplo, me gusta estudiar teniendo mis subrayadores, uno amarillo, otro verde, otro naranja y otro rosa. Mis bolis, uno negro, otro rojo y otro azul. Mi portaminas, mi goma de borrar, y mi gorra de Hello Kitty je, je, esto último no es así, es de Bob Esponja :). También tengo un bolígrafo de un súper héroe gordito muy gracioso en el que pone: "tú lo puedes todo". Y cuando pierdo alguno de ellos, parece que me da un poco de rabia y empiezo el estudio con el morro torcido je, je. También me he vuelto intolerante con los criaturos que van a contarse tontunas a la biblioteca y te complican la tarde de estudio, mis miradas de odio inmundo hacia ellos son bastante interesantes.

He cogido un muy buen hábito de estudio, pero cuando por cualquier razón pierdo horas porque me he dormido, porque he tenido que ir a hacer recados o alguna cosa imprevista, el día ya se me hace un poco cuesta arriba y no estudio igual.

Tengo que tomarme un café por la mañana y otro por la tarde. También me gusta llevarme la tablet para cronometrar el tiempo que estudio, para luego ir apuntando cuanto tiempo tardo por tema, cosa que luego me viene de perlas para organizar el repaso. Anoto la hora a la que empiezo a estudiar y cuando acabo, qué materias he estudiado, cúales he repasado. cúanto tiempo he estudiado. Y para sentirme un poco más de la RAE cada semana intento aprender una palabra nueva.

Y yo creo que por ahora ya está bien :), si os ha gustado y queréis que haga una tercera parte puedo intentarlo y si no, os agradezco el tiempo que habeís dedicado para leer ambas entradas.

Por cierto, espero que los de la XXXIII disfrutéis mañana del día de oposición que tenéis por delante porque el año pasado la verdad es que yo vi que es un día distinto, en el que realmente no hay nervios y los opositores están con otra cara. Además tuve la suerte de conocer a una compañera y un compañero (otro no pude verlo) que hoy son policías alumnos, y a los que les guardo mucho cariño porque estamos en un grupo de whatsapp desde hace unos años. Asi que, repito, DISFRUTAD por vosotros y por los que no hemos podido llegar este año pero llegaremos en el futuro.

Para finalizar, quería comentar que mi última entrada (la de diciembre) fue un tanto oscura, y la verdad es que he estado bastante dolido por todo lo que aconteció en el 2016, pero a día de hoy estoy mucho mejor y ya veo el futuro con un optimismo que perdí completamente !A NO RENDIRSE NUNCA COMPAÑEROS/AS!.


Entre pitos y flautas, casi dos lustros opositando. PARTE I.

Pues eso :), que entre pitos y flautas, y flautas y pitos, llevo casi diez años opositando y he pensado que sería conveniente para la gente que está empezando a opositar, o que lleva tiempo opositando (y puede verse identificado), que sería oportuno hacer una especie de recopilación de pensamientos que tengo sobre el camino del opositor mundano. Espero que os guste.

-La ilusión. Creo que no es fundamental para aprobar una oposición salvo que logres aprobarla a la primera. En mi opinión la ilusión es tan frugal como un segundo. Te desborda el primer año que te presentas (y si no es así tal vez deberías pensar en otra cosa) pero se va diluyendo conforme van pasando las convocatorias. Su aparición se vuelve temporera y casi diría que tienes que sacrificar cuatro cabras y cinco carneros para que vuelva en todo su esplendor. Aun así, he de decir que cuando regresa a tu cabecita es como una suave brisa en un día de calor sofocante, pero tal como viene se va.

-Otro aspecto importante a tener en cuenta es la autoestima. No tienes que verte como el mejor opositor, porque créeme, es bastante difícil que así sea. Si eres el número uno, te aplaudo y casi te venero, pero quizás no seas el número uno porque te creías el mejor. Eres el número uno, porque te has esforzado como un loco por ser la mejor versión de ti mismo, sin mirar al que tienes al lado, solo mirándote a ti mismo, intentando que cada día marqué un pequeño pero importante paso en tu camino opositoril. Porque aquí no valen grandes esfuerzos de última hora, valen los pasos pequeños pero seguros, los pasos constantes, los pasos al frente y si son para atrás, que sean para coger el impulso que necesitas para seguir el ritmo.

Os tenéis que valorar pase lo que pase, porque realmente da igual que no corras el kilómetro por debajo de los tres minutos, da igual que no hagas diecisiete dominadas, ni que aguantes noventa y cinco segundos colgada o que vueles en el circuito de agilidad. Ni que conozcas a la perfección los cuarenta y un temas, ni que los psicotécnicos no tengan secretos para ti. Lo importante es que jornada a jornada tú te vayas acercando a la mejor versión de opositor que puedas lograr. Un opositor es un magnífico topo, que solo va hacia delante y ve poco de lo que hay alrededor. Algunos días vas para abajo, otros vas para arriba, pero siempre sigues avanzando, hasta que un día, sales del largo túnel que has ido excavando con mucho esfuerzo y mucha paciencia, y consigues el soñado apto.

Hay una frase que siempre me acompaña en mis jornadas de estudio, creo que es de Albert Einstein y dice así: "el genio se hace con 1% de talento y un 99% de trabajo". 

- Algo a tener en cuenta es sin lugar a duda el huir de las comparaciones porque pueden hacer mucho daño y muchas veces se basan más en falsas suposiciones que en certezas.

-Que nadie os engañe cuando os dice que es sencillo compaginar una oposición con un vida normal, porque no tenemos una vida normal. Habitualmente vives pensando en la oposición hasta lavándote los dientes, quizás no eres consciente de esto, pero es una realidad. Yo he llegado a tener temporadas en las que me iba a tomar una cerveza con mis amigos y al poco tiempo estaba pensando en la teoría de las necesidades de Abraham Maslow, la disonancia cognitiva de Festinger, la aldea global del amigo Marshall McLuhan y más mierdas que hacían que dudará realmente de mi cordura :). El hecho de estar costeantemente pensando en la oposición suele ser más acuciante cuando van quedando pocos meses para el teórico y piensas que has olvidado absolutamente todo.

-También me ha pasado, que cuando he estado preparando las físicas me he creído el señor más laxo del mundo, me he llegado a volver un poco hipocondríaco tanto con las lesiones como con los constipados a los que les tenía más miedo que una rata :). 

-A mí me ha ocurrido que el resto del mundo no entiende muy bien que te dediques a opositar, piensan erróneamente que puedes apuntarte a cualquier plan porque no tienes un horario estricto ni un jefe que te controle. Y a veces te convencen sus razonamientos, te lías y luego viene la penitencia, y la penitencia no suele ser precisamente liviana. Soy de la idea de que hay que vivir cuando eres opositor pero tienes que tener mucha fuerza de voluntad y cabeza para saber qué planes puedes aceptar y cúando puedes aceptarlos. El problema es que a veces es difícil ser el jefe que te dice: "señor Martínez tiene que concluir el tema de la Dirección General de la Policía y repasar el de Derecho penal I, así que olvídese de la calle". Y sobre todo, cuando llega primavera y hace un tiempo fantasticoso y hasta los pájaros te llaman para que salgas a jugar al parque je, je.


sábado, 10 de diciembre de 2016

Te levantas una mañana de principios de noviembre. Hace algo más de una semana que hiciste las pruebas físicas. Aún no eres conciente de qué paso, cómo pudiste tirar la misma valla en sendos intentos, por qué cuando más plazas hay, por qué si nunca habías hecho un nulo después de cinco pruebas físicas...

Sigues en shock, sigues sentado en aquellas escaleras del pabellón de la Escuela de Ávila en las que estuviste mucho tiempo sin saber lo que hacer tras ser descalificado. Recuerdas que el 2016 iba a ser tu año, que ibas a lograr tu sueño al fin, pero miras el calendario y no estás en la clase semanal de tiro, ni en la de defensa personal, ni recorriendo esa gigantesca academia en la que tanto has deseado estar.

Indignado, vuelves mentalmente a junio cuando dos señoras del tribunal número 11 entendieron que no tenías motivación, que caerse y levantarse de un no apto un año, dos, tres, cuatro y así hasta 8 no es admirable ni digno de tener un apto en la entrevista. Entrenaste tan duro, estudiaste tantas horas para aprobar el examen de conocimientos y la prueba de ortografía... todo para nada.

Aquellas señoras maravillosas no tuvieron en cuenta que todos estos años de oposición has renunciado a muchas cosas de tu vida, que has tenido el dinero limitado, que pensabas en la oposición 24 horas, 7 días a la semana, que tu tiempo de ocio ha sido reducido drásticamente, y que en tu asueto, muchas veces la oposición estaba presente y no disfrutabas plenamente del descanso merecido.

Quizás desconocían que has entrenado con dolor, que lo has hecho con calor, con frío, con viento y lluvía, sí, quizás lo desconocían y no tienes motivación para ser policía...

Mentalmente avanzas un poco en el tiempo, al mes de julio. 2615 plazas. La mejor oportunidad para quitarte tu mono de opositor mundano y enfundarte el flamante uniforme azul oscuro de la Policía Nacional. El nivel de las físicas ha subido, y aunque no estás anímicamente recuperado piensas que debes hacer de tripas corazón y darlo todo. Entrenas día tras día, sin abandonar, combatiendo con esa voz interior que te grita:  "!no lo vas a conseguir! !fracasaras otra vez!". Poco a poco vas subiendo tus marcas con mucho esfuerzo y mayor constancia. Llegas a octubre y estás preparado, quizás no para sacar una nota elevada pero si para pasar las físicas con dos o incluso tres puntos de colchón.

Suena el ruido de la valla al caer... aún tienes un intento. No pasa nada...

Escuchas el mismo sonido, es la misma valla, la has vuelto a tirar. Estás descalificado de la promoción XXXIII. Se te cae una lágrima, estás desorientado, te cuesta quitarte los imperdibles y entregar tu dorsal, es el fin... ya no habrá más intentos de ser policía, el 2016 se ha terminado.

Vuelves al presente, miras el cielo y está oscuro, no ha salido el sol. Son las once de la mañana y aunque has dormido muchas horas te sientes muy cansado, deseas desaparecer, volver atrás. Tal vez decir algo distinto para convencer a aquellas maravillosas señoras de que eres apto, tal vez ser más atlético en las pruebas físicas...

Piensas que tu nombres no es Dimentare, tu nombre es Fracaso y de apellido Costante. Te sientas en la mesa de estudio intentando retomar el estudio para la promoción XXXIV, coges al azar uno de los diez temas nuevos: planimetria ¿en serio? ¿era necesario complicar aún más un temario de treinta y un temas ya de por si exigente? Duras poco sentado, tu mente se ha cerrado a más conocimientos, para qué te dices, ya he estudiado demasiado para estar donde siempre. Para encontrarme de nuevo y después de nueve intentonas en la misma condenada línea de salida.

Duras poco sentado, te vistes, sales de casa, te colocas los auriculares, le das al play y suena la música. Andas. Andas mucho tiempo, sin rumbo fijo, y solo paras cuando algo de calidez regresa a tu entristecido corazón.

Los días trasncurren, casi todos son iguales al descrito. Toda aquella vitalidad que un día te hizo llegar a la entrevista se ha desvanecido. Tu entorno se preocupa, "ve al psicólogo", "abandona", "busca trabajo", "estudia otra cosa", "igual dios no quiere que seas policía"...

Quizás tengan razón, para qué seguir, son nueve oposiciones, tienes treinta años, no tienes mucha experiencia laboral ni estudios universitarios terminados. Tu horizonte es gris sin tu sueño y crees que estás deprimido. Te odias a ti mismo porque crees no tener derecho a estar así, tu afección es nimia en comparación con los problemas de dureza extrema a los que se enfrenta el resto del mundo, enfermedades, hambre, guerras. Tu entorno por suerte es idílico. Te sientes frustrado porque los has defraudado, ellos han hecho tanto por ti, que no ha sabido compensarlos.

Llega diciembre y aunque el frío se ha instalado en las calles, notas cierto calor en tu alma. Vuelves a tener ilusión por ser policía pero antes necesitas cultivar otras cosas. Tener un colchón donde caer por si el destino, que es muy puto, decide negarte el camino de la Policía Nacional. Antes de volver a intentarlo tendrás bien atado un plan b, un plan c y quizás un plan d. No abandonas tu sueño, solo lo postpones.

Después de este texto tan largo os pido disculpas pero es mi blog y tenía ganas de tomarme una licencia poética je, je. Como veis he hecho un resumen de lo que ha sido mi 2016, ciertamente lo he pasado mal pero algún día recordaré todo este sufrimiento y sonreiré porque sé que valdrá la pena. A día de hoy tengo claro que necesito unos meses de desconexión con la oposición, por desgracia no he tenido esa suerte necesaria que es complemento indispensable al esfuerzo y al trabajo opositoril. Y a pesar de este via crucis tengo muy claro que voy a ser policía antes o después, voy a seguir intetándolo hasta que no pueda más o tenga 65 años y esté en edad de jubilarme :). Quitando todo el proceso de selección al que le puedo atribuir muchas imperfecciones y no hablar bien de la DFP, merece la pena la profesión, estoy absolutamente convencido de eso.  Quiero que mi ejemplo os inspire, nos podemos caer mil veces pero siempre hay que levantarse otras mil y esto es extrapolable a todo en la vida. Pocas cosas se nos ofrecen sin esfuerzo o dedicación, o al menos, no aquellas que merecen la pena.

La DFP volverá a tener noticias mías y espero que vosotros/as también. Hasta entonces, que el destino sea benévolo con vosotros y os trate bien. Un saludo de un futuro miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.




sábado, 4 de junio de 2016

Fin del octavo acto. Empiezo el noveno y se cerrará el telón con un APTO.

Esta es de lejos la entrada más difícil que he escrito hasta la fecha, lo es porque jamás había avanzado tanto en el proceso de selección y porque tenía la placa más cerca que nunca.

He pensado mucho si escribir o no escribir algo más por aquí, pero lo cierto es que este rincón supone una terapia para mí y creo que en el fondo transmito (sobre todo en este octavo baile opositoril que ya he de considerar terminado) esperanza y lucha por lo que uno quiere.

Quiero empezar esta entrada diciendo que estoy ORGULLOSO DE MÍ. Que todavía SIGO CREYENDO en MÍ. Y que voy a ser APTO más pronto que tarde. Obviamente de mis palabras se puede extraer la conclusión de que he suspendido la entrevista, y así ha sido, he obtenido 51 puntos.

Creo que merecí ser apto, no hice una mala entrevista, aguante las tonterías de la psicóloga(digo tonterías porque hasta su compañera la miraba alguna vez como pensando: "¿qué está diciendo esta tía?") y siempre con un tono tranquilo y haciéndome entender y escuchar. Mi test de personalidad no tenía ninguna cosa extraña pero soy no apto. Y ya está, cambiaría poco de lo que dije o hice aquel día. Es posible que a alguien no le guste lo que digo, pero la entrevista es una prueba muy subjetiva que depende de muchos factores externos a ti, no se entiende que una persona tenga un año 60 puntos y al año siguiente suspenda con el mismo perfil pero bueno, es mejor no entrar en esas cosas porque al final acabas enfadado y perdiendo la objetividad.

De este aciago resultado extraigo, y lo hago con gran pesadumbre, que no era mi momento. Que tenía que ser no apto. Cuando asumes que las cosas pasan porque tienen que pasar creo que encuentras la paz, dejas de preguntarte el porqué y simplemente sigues adelante resignado y con una amarga sonrisa en la cara.

Dejar de luchar nunca es una opción, no es una opción porque considero que la vida es eso, luchar, luchar y luchar salvo que tengas una flor en el culo y la diosa fortuna esté enamorada de ti. Yo no soy un portento físico, tampoco soy una mente preclara, simplemente soy un opositor mundano que aspira a cumplir su sueño, con sus circunstancias y limitaciones, asumiendo que nada me va a venir regalado y que voy a tener la suerte justa. Creo que es muy importante para crecer como persona saber quién eres y qué puedes hacer, yo sé quién soy y sé que voy aprobar la oposición. Me va a costar un gran sacrificio (unido a todo el esfuerzo ya realizado) y un nivel de lucha que quizás a tipos más inteligentes, más superiores físicamente, no les cuesta tanto.

Ojo, y esto quiero que se entienda, no estoy atacando a las personas que han aprobado año tras año la oposición, su éxito es admirable, solo digo que a mí parece que todo me cuesta el triple viendo los años que llevo con el mono de opositor puesto.

No me arrepiento para nada de mis otras entradas en las que aseguraba que iba a ser apto, que este era mi año y que creía como nunca en mí. Como he dicho, este año opositoril a nivel personal, me ha servido muchísimo, he logrado ser feliz mientras opositaba, cosa que no puedo decir de muchos de los anteriores intentos. He logrado disfrutar de esas pequeñas cosas y momentos con mi pareja, familia y amigos que antes me costaba saborear y ser consciente de ellas. Durante dos o tres años fui un fantasma que solo pensaba en la oposición hasta el punto de obsesionarme tanto que en vez de hacerme grande me iba haciendo pequeñito. En fin, eso es agua pasada.

Y ahora, ¿qué? por lo pronto, ya he vuelto a mis maravillosas amigas las dominadas y he empezado a correr como un galguico. He hojeado los diez temas chipiriflauticos que la DFP chipiriflautica ha considerado que tenemos que aprendernos, y ya son 40 temas a estudiar :).

Para mí, que he vivido todas las micro promociones saber que hay 2615 plazas es toda una alegría, y confío, porque para eso me voy a preparar a muerte,  en que la promoción capicúa va a ser la mía. Esta semana ha sido la de los ruegos y lamentos, es lógico, caer en la entrevista es muy duro, pero ya está. Me tomaré un par de semanas de descanso (salvo por la preparación de las pruebas físicas que van a ser más exigentes que nunca) y a empezar desde la línea de salida, línea de salida por cierto, que ya me conoce también que cuando me ve hablamos de fútbol, política, de cómo van sus hijos, etc.

Y con esto pongo el punto y final a mi octava oposición, para mí una oposición que me ha aportado mucho y en la que he logrado más que nunca, y doy la bienvenida a la novena, que si nada lo remedia, será la definitiva.

Por último quería desde aquí dar la enhorabuena a los compañeros y compañeras de la XXX que desde ayer son policías. También quiero felicitar a los 1299 aptos que se unirán al Cuerpo tras los psicotécnicos de hoy, espero que en concreto un trío de ases que conozco bien formen parte de los elegidos. Para los que habéis caído como yo en la entrevista, o en alguna prueba de la oposición, solo quiero mandaros un afectuoso y fraternal golpe en la espalda cual espartano, es fácil caerse, lo difícil es levantarse una y otra vez hasta que consigues lo que quieres.

!OS VEO EN LA XXXIII!

PD: Muchísimas gracias a los/as que me habéis leído, el blog está cerca de las 29000 visitas, sé que casi todas son visitas de mi madre, padre, hermanos, amigos y novia pero agradezco las 100 vistas de gente que no me conoce :) je, je, je.  

miércoles, 27 de abril de 2016

Un rato "muy agradable" querido doctor, pero soy apto.

Lamento empezar esta entrada con una frase tan extraña pero mi reconocimiento, o mejor dicho la última parte de él (el reconocimiento general), fue muy violento, más que un reconocimiento fue una entrevista sin posibilidad de defensa por mi parte.

Me toco un médico joven, con una cicatriz en la frente, aparentemente un chico profesional. Nada más lejos de la realidad. La guerra comenzó porque en el electro salió que tenía un soplo, y sí, tengo un soplo inocente en el corazón quizás de nacimiento, un soplo al que mi cardiólogo no le ha dado importancia porque para nada impide que pueda llevar acabo ejercicio físico moderado o de intensidad. Hay mucha gente que lo tiene y he de recordar que un soplo inocente NO ES EXCLUYENTE. Pues bien mi "querido" doctor, entendió que yo le estaba engañando porque no había llevado el informe. Educadamente, le expliqué que no lo había llevado porque no sabía que era algo a destacar debido a la naturaleza leve del soplo y porque no era importante según el experto que me realizó las pruebas pertinentes(además es mi primer reconocimiento médico). Él, nada educado, me soltó que Puerta, el jugador de fútbol, murió en el campo por algo que no era importante...

Después siguió con cosas del estilo: "estás muy nervioso y así no puedes ser policía", "¿dónde está el informe del lunar o verruga que te quitaron en la espalda?", "¿a qué te dedicas tú (de manera despectiva)?", "tú irás mucho al dermatólogo porque tienes muchos lunares", "!qué delgado estás! no tienes el cuerpo compensado". En fin, mi reacción a sus comentarios hizo que mi nerviosismo fuera en aumento pero en ningún momento le falte al respeto ni alce la voz, eso hubiera supuesto mi no apto definitivo, y con todo lo que me ha costado llegar hasta aquí no iba a permitir que un médico frustrado o que tenía un mal día me dejará de lado.

Salí de la sede de la DFP con sentimientos diversos: impotencia, enfado, preocupación, angustia. No entendía porque me había tratado así pero conseguí calmarme y decirme a mí mismo que la profesión que he elegido va a darme muchos días en los que piense de manera similar. A los policías no se les suele tratar bien por normal general, así que ese señor solo hizo una cosa: recordarme que tengo madera de policía porque tengo paciencia, incluso cuando me tratan mal. Durante el chequeo médico que me realizo mi "querido" doctor, hubo varios momentos en los que me daban ganas de mandarle a la mierda o darle una contestación soez, pero hay que saber aguantar.

Dejando a un lado aquel mal trago, hoy es otro día feliz en esta oposición. Mi última y definitiva oposición, porque sigo pensando que voy a ser apto y que en septiembre me iré a Ávila. No voy a negar que para mí pensar de esta manera es algo curioso, pero llevo un año trabajando en mi felicidad y autoestima. Y si os soy sincero, soy más feliz creyendo que puedo y que lo voy a lograr. Desde que empecé este octavo baile allá por el mes de julio del año pasado, día tras día he dedicado cinco o diez minutos a repetirme: Yo LO VOY A CONSEGUIR. Yo PUEDO. Yo VOY A SER LA MEJOR VERSIÓN DE MÍ MISMO. Yo VOY A SER POLICÍA NACIONAL. Yo VOY A CUMPLIR MI SUEÑO.

He tenido mis momentos, no lo niego, y el ánimo ha fluctuado pero mi actitud ha sido totalmente distinta a la de mis intentos anteriores. El balance de todos estos días de oposición ha sido muy positivo, y casi siempre he tenido una sonrisa en la cara porque estaba y estoy, y no sé por qué pero noto que esto es cierto, más cerca que nunca de llegar a la meta de esta carrera opositoril que emprendí hace tantos años.

Dos pasitos más y nueve meses en Ávila :).

Quería antes de finalizar esta entrada mandar mucho ánimo aquellos que han caído en el reconocimiento, de verás que lo siento mucho y espero que podáis hacer uso de vuestro legítimo derecho a defenderos si no tenéis ninguna causa de exclusión.

Al resto de aptos, os deseo muchísima suerte en la entrevista.

PD: Ayer no lo puse y creo que debo hacerlo. El trato del resto de médicos y personal de la DFP fue excelente y muy cordial. Simplemente me toco un señor que no tenía un buen día.